Internet pobre para los pobres — abril 24, 2015

Internet pobre para los pobres

Originalmente publicado en elespectador.com

La competencia de los gigantes de Internet por llegar a los que aún no están conectados.

En enero de este año Colombia recibió la visita de CEO y fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, para inaugurar su proyecto Internet.org en América Latina. El servicio, que por ahora está limitado a los usuarios de Tigo, permitirá acceso gratuito a Facebook y otras cuantas aplicaciones (depende del país) escogidas por ellos. Tuvo algunas críticas, pero por ahora en nuestro país, el proyecto sigue en pie.

Por otro lado, esta semana en la India se armó un escándalo en contra de la iniciativa. Los argumentos son varias pero se enfocan en 1. Facebook no equivale al Internet y 2. Se viola el principio de neutralidad de la red (explicación más adelante). A raíz de esto varios de los proveedores de telecomunicación asociados al proyecto se echaron para atrás.

En un editorial en el Hindustan Times de la India, la Coalición para Salvar el Internet lo denominó como “el ambicioso proyecto de Zuckerberg para confundir a millones de usuarios de mercados emergentes, al hacerles creer que Facebook y el Internet son la misma cosa”.

El Centro de Investigación LIRNEasia encontró en el 2012 que muchos usuarios de teléfonos móviles en la ‘base de la pirámide’ en Indonesia dijeron que no usaban el Internet. Pero al preguntarles por Facebook, decían usarlo seguido. Lo mismo se encontró en África, donde más gente responde que usa Facebook que el Internet, lo cual es físicamente imposible. Es decir que en la percepción, Facebook es el Internet.

Los argumentos a favor y en contra de la iniciativa también aplican en Colombia, y creo que es importante mirar a otros países emergentes que se puedan relacionar con el nuestro en términos de conectividad, desarrollo y política pública.

No todas las conexiones son iguales

La primera crítica al proyecto es que Zuckerberg está creando un Internet chiquito, limitado y con el fin expandir la base de usuarios de Facebook para tener cómo monetizarlos. Él no contradice esto, pero argumenta que “algo de conexión es mejor que nada” y que al ver lo importante de la red, estos usuarios eventualmente pasarán a pagar por datos.

Pero según Mark Graham del Instituto de Internet de la Universidad de Oxford, para cerrar la brecha digital no es sólo importante la penetración y el acceso, sino el uso que le de la gente. Al proveer la opción de Internet gratis se puede asumir que la gente la tomará y que la mayoría de estos usuarios serán de escasos recursos. Esto creará un Internet paralelo: el de los que tienen plata y el de los que no.

Hasta ahora pensamos en el Internet como un beneficio absoluto que trae consigo la equidad y el acceso a la información. La mayor parte de la investigación social hecha sobre el tema contradice la teoría. Al paso que vamos el grueso de la información en Wikipedia sobre los países en desarrollo ha sido escrita por norteamericanos y europeos. Por ende, a pesar de tener el acceso no estamos colaborando al mismo nivel y, por el contrario, muy pocas compañías internacionales se llevan la mayoría del tráfico derivado de la creación y circulación de la información que consumimos.

¿Qué es la neutralidad en la red?

La idea comenzó con la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC, por sus siglas en inglés), la cual considera el Internet como un servicio público básico. Bajo este principio, la ‘neutralidad en la red’ es un conjunto de reglas creadas por la FCC en 2010 para prevenir que los proveedores de los servicios de Internet realicen cambios en la velocidad para favorecer a algunos sitios o bloqueen el acceso a algunas páginas legales. (Ver: ‘6 claves para entender la neutralidad de la red‘).

En el mundo se discute este principio, que tiene como objetivo el asegurar la libre competencia en el mercado en línea. La premisa es que los dueños de los cables que transmiten el Internet, generalmente las grandes empresas de telecomunicación, no puedan discriminar a un servicio en línea por encima del otro.

Al decidir la alianza con Facebook, Tigo está, en teoría, violando este principio. Al presentarle a sus usuarios una alternativa gratis, lo más seguro es que la tomen. Pero eso haría que la entrada de la gente que utiliza Internet.org sea manejada, curada y decidida por Facebook. Si uno opta por esta opción, no puede navegar por afuera de las aplicaciones, incluyendo Google, por ejemplo, o algún link a un medio de comunicación que haya puesto un amigo.

Según una entrevista de El Tiempo a Chris Daniels, Vicepresidente encargado de Internet.org, las aplicaciones que forman parte del conjunto surgen de una discusión entre Facebook, el operador y el gobierno. “Se determina cuáles son más útiles y cuáles van a mejorar más su vida. Estamos abiertos y siempre estamos discutiendo qué nuevas aplicaciones pueden formar parte de Internet.org”. Pero por ahora no se ve por ningún lado qué proceso hay que seguir si se quiere ser incluido en el portafolio de aplicaciones.

A conectar a los que faltan

En realidad el mayor problema de Zuckerberg ha sido el nombre de su proyecto. Si hubiera dicho que iba a proporcionar algunos servicios gratis para los usuarios más pobres, que se llamara Facebook.org, no hubiera levantado tanta crítica.

Ya hay varias iniciativas que están tomando otras entidades del sector privado para intentar traer el Internet hasta las áreas más remotas del mundo. Project Loon de Google piensa conectar a la gente por medio de globos. El mismo Facebook también compró una fábrica de drones con el mismo propósito. Sea lo que sea, la única forma de expandirse para estos gigantes es competir por la población que aún no se conecta.

Colombian man condemned to 18 months of jail time for an online comment — julio 20, 2014

Colombian man condemned to 18 months of jail time for an online comment

In an unprecedented ruling, Gonzalo Lopez was sentenced to 18 months imprisonment and a fine of 9.5 million pesos (approximately $5000 USD) for making a comment in the online edition of the local newspaper El Pais Cali. The comment went something like this:

“With such a rat like Escalante, even Club Colombia and Comfenalco fired her for misconduct… What can you expect? A thief catching thieves? Bah!”

He was referring to Gloria Lucia Escalante, former Administrative and Human Resources manager of the local utility company. Escalante then sued the anonymous commenter for libel, but the municipal court did not concede her point since there was no way to identify the anonymous commenter. Yet Escalante later provided electronic tracking evidence that pointed to Gonzalo Lopez, plus some other testimonies. Cali’s High Court ruled against the defendant.

The law states that:

Article 220. Libel. The other person that makes dishonorable accusations shall be liable to imprisonment of one (1) to three (3) years and a fine of ten (10) to one thousand (1,000) minimum monthly wages.

Other cases due to online comments

The online publication Pulzo (in Spanish) does a good recap of recent cases around the world in which people were arrested for online comments with different levels of severity. Many have been for direct threats, but more than one has been for “distasteful” opinions. The most recent example of this happened in the UK when a teacher was stabbed to death by a student. Twenty-one-year-old Jake Newsome posted on his Facebook page:

“Personally I’m glad that teacher got stabbed up, feel sorry for the kid… he shoulda pissed on her too”. He got six weeks of prison time.

This is going even further than the Lopez case, given that there was no libel and no physical threat whatsoever; the police arrested and charged Newsome under the 2003 Communications Act with having sent “by means of a public electronic communications network a message or other matter that is grossly offensive or of an indecent, obscene or menacing nature”. Various human rights and free speech organizations, including Index on Censorship, have voiced their concerns over these types of arrests based on outdated laws. Yet at what point does offensive become “grossly offensive” is entirely subjective. Maybe it had to do with the fact that it got shared 2000 times.

The Streissand Effect

The “Streisand effect” is the phenomenon whereby an attempt to hide, remove, or censor a piece of juicy information has the unintended consequence of publicizing it more. The term was coined after what happened when Barbara Streisand sued a tabloid for libel. We can only wonder how much of a Streisand effect the Lopez comment had once he had been sued for it. Escalante is now known at a national level for sending a man to jail for calling her a thief on a news site comments section.

Colombia’s Supreme Court rejected Lopez’s appeal; they sought to set precedent with the case, stating that even though it was a comment, it had extensive reach in social media at “very high levels”, injuring the image and reputation of the plaintiff. Yet of course, it reached those levels because of the suit itself. Lopez originally argued that the comment had only been read and acknowledged by Escalante, but after a prolonged legal battle, the comment became well known throughout the web and traditional media.

Is it right to jail someone for commenting on a news site or a social media site?

There are various issues to consider. First is whether a comment can be considered an accusation, or by default, an opinion. If this ruling had happened earlier in the year, quite a few politicians could have been put in jail for the amount of libellous tweets made during the June presidential election.

Another point is the legitimacy and enforceability of libel law in informal, commenting online spaces. It seems unrealistic to apply the same level of severity from traditional media to the individual comment. What is particularly interesting though, is that in Colombia, libel is considered a criminal and not a civil offense. Giving a year and a half of jail time for such a thing is likely to bring strong repercussions from civil society and freedom of speech activists. If he had said: “my opinion is that she mismanaged money” instead of calling her a thief, would the suit have been dismissed?

We can also not disregard the “tracking” that was done by a private lawyer and not law enforcement to find out his identity. That is an entirely separate Pandora’s box.

In conclusion, if Lopez had said this comment in a bar and someone called the police, they would have disregarded it and told them to go away. There must be some debate in regards to what makes a comment worthy of prosecution. Should libel, harassment, threats, false alarms and disrespectful comments be placed in the same echelon? It is also unrealistic to expect the general public to be as versed on the subject as the lawyers hired by newspapers.

Some could make a case that arrests of people who pirated music did not dissuade the great majority of people from continuing to do so, therefore this could have no effect whatsoever on free speech in Colombia. It does nonetheless bring into discussion the magnitude of the penalty for those who end up prosecuted. Online participation in forums and comments on traditional media sites are already unusually low in the country, and particularly filled with offensiveness and personal attacks. But now, instead of going through the hassle of trying to technically make their comment an “opinion”, Colombians may abstain from commenting at all.

Los robots que remplazan periodistas — abril 2, 2014

Los robots que remplazan periodistas

Ken Schwencke se despertó el 17 de Marzo a las 6:25 al sentir un temblor. Schwencke, a quien conozco desde nuestros días de estudiantes de periodismo en la Universidad de la Florida, trabaja para el periódico “Los Angeles Times”. Al prender el computador se encontró con el artículo ya escrito: sólo tuvo que hacer click y publicarlo.

Quakebot, creado en el LA Times, es un programa de software que contiene un algoritmo conectado al U.S. Geological Survey. Se activa con temblores de más de cierto impacto. Quakebot está programado para extraer la información necesaria del reporte del USGS e introducirla en un artículo pre-escrito.

El perpetuo miedo de las máquinas apoderándose de trabajos tradicionalmente humanos ha permeado la ciencia ficción casi tanto como los aliens. Sólo hay que pensar en Minority Report, o en The Matrix. En el libro de Jaron Lanier, “Who owns the future?”(A quién pertenece el futuro?) el futurólogo nos explica como al igual que la revolución industrial acabó con muchos trabajos de fabricación y agricultura, la revolución digital acabará no solo con trabajos tradicionales, sino que los automatizará. Larnier dice que solo hay algunas “sirenas” que serán los pocos con todo el poder (ejemplo Google y Facebook) mientras el resto de las personas se quedan sin empleo, obsoletos. Distopía de ciencia ficción absoluta.

Lo estamos empezando a ver ya con los trabajos creativos. La primera industria afectada fue la de la música y el entretenimiento; las casas disqueras como tal, los agentes, etc. se ven rápidamente remplazados por Napster, los DJs amenazados por los algoritmos de Pandora y Spotify, los editores remplazados por Google news, las casas editoriales por Amazon. Pero a decir verdad, hasta ese punto se seguía recolectando datos de usuarios para hacer recomendaciones.  Ya leí que los abogados también están cerca de poder ser reemplazados.

En el caso de los periodistas, el papel de ser los primeros en proveer información,  la “chiva”, ha mutado drásticamente en los pasados veinte años. Ya nadie se entera de algo por medio de un periódico. El rol del periodista pasa de ser reportero a analista, de anunciante a interpretador. En esta entrevista, el profesor Noam Lemelshtrich Latar, del Sammy Ofer School of Communications en Herzliya, Israel, discute como los robots se van a ir apoderando de la parte mas “fácil” de las noticias, y esto logrará que existan “muchos menos periodistas, pero también serán mejores.” Los robots y algoritmos tienen la habilidad de procesar información a altas velocidades, encontrar correlaciones, y encontrar patrones e información a un nivel mucho más alto que los periodistas tradicionales. Esto, según el, mejorará  drásticamente el nivel de periodismo. Pero, el mismo admite, es mucho más barato tener un robot que pagarle a un buen reportero.

Vean la entrevista con del profesor con Wharton:

 

 

 

Geografías del Internet: Por qué los colombianos no contribuimos a Wikipedia? — febrero 11, 2014

Geografías del Internet: Por qué los colombianos no contribuimos a Wikipedia?

Hay un desbalance de información. Eso nunca ha sido noticias. Con las mas grandes e importantes universidades situadas en Estados Unidos o Europa, la realidad es que el conocimiento se había concentrado, hasta finales del siglo 20, en donde hubiese quien publicara.

Hoy en día, se va igualando el terreno. Pero como mi profesor en Oxford Mark Graham notó, la inequidad de contribución a la mas importante recopilación de información de este siglo, viene desproporcionadamente de países desarrollados.

Mapa por: Information Geographies del Oxford Internet Institute
Mapa por: Information Geographies del Oxford Internet Institute

Si miramos este mapa hecho por el en pueden verse desigualdades extremas. Por ejemplo, hay muchos mas artículos en Wikipedia sobre Antártica (7,800 hasta la fecha del estudio) que sobre cualquier país en África o Suramérica. En este mapa de la distribución de origen de artículos en Wikipedia, Colombia ni siquiera aparece! No se ve.

No encontrarse en línea es este momento, casi como no encontrase. La información ya no esta en los salones de clase, o en libros: el mundo de los mapas y enciclopedias, como los juegos Olímpicos o el mundial de FIFA, daba representación y oportunidad justa a todos los países y continentes. Pero mientras los jóvenes continúen utilizando Wikipedia como primera referencia para casi todo, sea trabajo o juego, el tener una huella digital semi-existente vuelve en eso el país: semi-existente.

Es importante notar el desbalance, para intentar corregir el hecho. Todo el mundo sabe sobre algo, y no es necesario tener un alto nivel de educación para contribuir sobre temas históricos, sociales o hasta turísticos sobre el país. El conocimiento colectivo es eso, conocimiento popular.  Hay una cultura de contribución que existe en muchos otros países, y me pregunto de que sirve tener una alta penetración de Internet en Colombia si nadie por fuera puede ver que existimos.

Aqui esta la metodologia  del estudio:  El muestreo se hace con Geotagging.