Internet pobre para los pobres — abril 24, 2015

Internet pobre para los pobres

Originalmente publicado en elespectador.com

La competencia de los gigantes de Internet por llegar a los que aún no están conectados.

En enero de este año Colombia recibió la visita de CEO y fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, para inaugurar su proyecto Internet.org en América Latina. El servicio, que por ahora está limitado a los usuarios de Tigo, permitirá acceso gratuito a Facebook y otras cuantas aplicaciones (depende del país) escogidas por ellos. Tuvo algunas críticas, pero por ahora en nuestro país, el proyecto sigue en pie.

Por otro lado, esta semana en la India se armó un escándalo en contra de la iniciativa. Los argumentos son varias pero se enfocan en 1. Facebook no equivale al Internet y 2. Se viola el principio de neutralidad de la red (explicación más adelante). A raíz de esto varios de los proveedores de telecomunicación asociados al proyecto se echaron para atrás.

En un editorial en el Hindustan Times de la India, la Coalición para Salvar el Internet lo denominó como “el ambicioso proyecto de Zuckerberg para confundir a millones de usuarios de mercados emergentes, al hacerles creer que Facebook y el Internet son la misma cosa”.

El Centro de Investigación LIRNEasia encontró en el 2012 que muchos usuarios de teléfonos móviles en la ‘base de la pirámide’ en Indonesia dijeron que no usaban el Internet. Pero al preguntarles por Facebook, decían usarlo seguido. Lo mismo se encontró en África, donde más gente responde que usa Facebook que el Internet, lo cual es físicamente imposible. Es decir que en la percepción, Facebook es el Internet.

Los argumentos a favor y en contra de la iniciativa también aplican en Colombia, y creo que es importante mirar a otros países emergentes que se puedan relacionar con el nuestro en términos de conectividad, desarrollo y política pública.

No todas las conexiones son iguales

La primera crítica al proyecto es que Zuckerberg está creando un Internet chiquito, limitado y con el fin expandir la base de usuarios de Facebook para tener cómo monetizarlos. Él no contradice esto, pero argumenta que “algo de conexión es mejor que nada” y que al ver lo importante de la red, estos usuarios eventualmente pasarán a pagar por datos.

Pero según Mark Graham del Instituto de Internet de la Universidad de Oxford, para cerrar la brecha digital no es sólo importante la penetración y el acceso, sino el uso que le de la gente. Al proveer la opción de Internet gratis se puede asumir que la gente la tomará y que la mayoría de estos usuarios serán de escasos recursos. Esto creará un Internet paralelo: el de los que tienen plata y el de los que no.

Hasta ahora pensamos en el Internet como un beneficio absoluto que trae consigo la equidad y el acceso a la información. La mayor parte de la investigación social hecha sobre el tema contradice la teoría. Al paso que vamos el grueso de la información en Wikipedia sobre los países en desarrollo ha sido escrita por norteamericanos y europeos. Por ende, a pesar de tener el acceso no estamos colaborando al mismo nivel y, por el contrario, muy pocas compañías internacionales se llevan la mayoría del tráfico derivado de la creación y circulación de la información que consumimos.

¿Qué es la neutralidad en la red?

La idea comenzó con la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC, por sus siglas en inglés), la cual considera el Internet como un servicio público básico. Bajo este principio, la ‘neutralidad en la red’ es un conjunto de reglas creadas por la FCC en 2010 para prevenir que los proveedores de los servicios de Internet realicen cambios en la velocidad para favorecer a algunos sitios o bloqueen el acceso a algunas páginas legales. (Ver: ‘6 claves para entender la neutralidad de la red‘).

En el mundo se discute este principio, que tiene como objetivo el asegurar la libre competencia en el mercado en línea. La premisa es que los dueños de los cables que transmiten el Internet, generalmente las grandes empresas de telecomunicación, no puedan discriminar a un servicio en línea por encima del otro.

Al decidir la alianza con Facebook, Tigo está, en teoría, violando este principio. Al presentarle a sus usuarios una alternativa gratis, lo más seguro es que la tomen. Pero eso haría que la entrada de la gente que utiliza Internet.org sea manejada, curada y decidida por Facebook. Si uno opta por esta opción, no puede navegar por afuera de las aplicaciones, incluyendo Google, por ejemplo, o algún link a un medio de comunicación que haya puesto un amigo.

Según una entrevista de El Tiempo a Chris Daniels, Vicepresidente encargado de Internet.org, las aplicaciones que forman parte del conjunto surgen de una discusión entre Facebook, el operador y el gobierno. “Se determina cuáles son más útiles y cuáles van a mejorar más su vida. Estamos abiertos y siempre estamos discutiendo qué nuevas aplicaciones pueden formar parte de Internet.org”. Pero por ahora no se ve por ningún lado qué proceso hay que seguir si se quiere ser incluido en el portafolio de aplicaciones.

A conectar a los que faltan

En realidad el mayor problema de Zuckerberg ha sido el nombre de su proyecto. Si hubiera dicho que iba a proporcionar algunos servicios gratis para los usuarios más pobres, que se llamara Facebook.org, no hubiera levantado tanta crítica.

Ya hay varias iniciativas que están tomando otras entidades del sector privado para intentar traer el Internet hasta las áreas más remotas del mundo. Project Loon de Google piensa conectar a la gente por medio de globos. El mismo Facebook también compró una fábrica de drones con el mismo propósito. Sea lo que sea, la única forma de expandirse para estos gigantes es competir por la población que aún no se conecta.

Eres la suma de todos tus datos — abril 15, 2015

Eres la suma de todos tus datos

(Esta columna fue publicada originalmente en ColombiaDigital.net)

La geolocalización, el uso de Uber, el historial del buscador, todos los ‘me gusta’ y clics… En el Instituto de Internet de la Universidad de Oxford aprendí que la red es el paraíso del sociólogo por la misma razón que lo es para el publicista: los extensos datos de todo tipo de gente que se encuentran disponibles, gratis y a profundidad.

La economía de la información (de la cual el Internet es gran parte) utiliza nuestros datos personales como moneda: es el precio por utilizar los sitios web que nos prestan sus servicios gratuitamente”‘. Amazon ya conoce nuestros gustos y el algoritmo de Google los aprende con cada búsqueda que hacemos. Facebook vende nuestra edad y género al mayor comprador. ¿Esa chaqueta que buscaste alguna vez pero no compraste y ahora te persigue por cada sitio al que entras? Sí, intercambiaste tu información por ese servicio. Es parte del acuerdo.

Es tan difícil mantenerse por fuera de este esquema al navegar por Internet que una profesora de Stanford intentó esconder su embarazo de las compañías de mercadeo al no generar ningún tipo de récord electrónico durante nueve meses. Utilizó varios servicios de anonimato y tal fue su comportamiento que terminó en una lista negra por su ‘actividad clandestina’.

“¿Qué pasa cuando los algoritmos comienzan a predecir nuestras acciones futuras?”

Ethan Zuckerman, tecnólogo, fundador del blog Global Voices y profesor de MIT, se culpa a él mismo y a los demás pioneros de la red por este problema arquitectónico del Internet. Al enfocarse en liberar al individuo de los ‘gigantes’ corporativos y gubernamentales, estos académicos rebeldes crearon el Internet con un diseño tan descentralizado que ha resultado casi imposible de regular. ¿El problema? Gracias a esto mismo la prevalente forma de monetizarlo, o una de las únicas, es por medio de la publicidad o vendiendo la información de los usuarios. Eso termina costándole más al individuo y enriqueciendo a las empresas: todo lo contrario al propósito con el que fue concebido.


¿Por qué nos debería importar?

Los académicos y líderes de grandes empresas siguen hablando del abstracto ‘Big Data’ y del efecto que va a tener sobre todas las industrias. Pero lo que implica, es decir el proceso de recolección y las repercusiones de su uso, son difíciles de concretar.

Por el lado bueno, la habilidad de recolectar datos tan precisos crea una experiencia comercial mucho más personalizada para cada uno. Netflix ya sabe cuáles películas me gustan y con eso me dará sugerencias. En un futuro no muy lejano, el Internet de las Cosas permitirá este tipo de personalización en todo: desde almacenes que solo ofrezcan ropa afín con la talla y gusto de cada cliente, hasta la adaptación del termostato de la casa a la temperatura corporal de quien entre.

La preocupación entonces es ¿qué pasa cuando los algoritmos comienzan a predecir nuestras acciones futuras?

La primera realidad para tener en cuenta es que, aunque los algoritmos han progresado bastante, todavía sufren de una inhabilidad para llegar a conclusiones lógicas y contextualizar comportamientos o descifrar sutilezas del lenguaje. Por ejemplo, para mi tesis de maestría busqué y entrevisté a muchos blogueros del oriente medio. Durante los siguientes meses Facebook decidió que estaba interesada en sitios de matrimonios musulmanes y hijabs. Como esta hay muchas historias.

Ya existen varios centros de investigación estudiando los problemas éticos con el uso de los datos personales tales como el Data & Society Institute en Nueva York. Si ya se minan bases de datos para crear perfiles o generalizaciones, ¿qué otro tipo de deducciones están ocurriendo, y en qué industrias? Uno de los ejemplos controversiales en los Estados Unidos es la utilización de datos demográficos (como qué tipo de gente vive en un barrio) para elegir qué crédito bancario ofrecerle al cliente.

¿Qué hacer como emprendedores o consumidores de tecnología?

Por ende, nuestro valor en línea son nuestros datos pero seguimos regalándolos. El futurista y filósofo Jaron Lanier, en su libro “¿Quién es dueño de nuestro futuro?”, propone que si las máquinas aprenden, se pueden ir automatizando. Como vamos, muy poca gente, más que todo en Sillicon Valley, se está enriqueciendo, mientras el resto de nosotros perdemos nuestros trabajos. Ahora, no sé si estoy en total acuerdo con él y su teoría alarmista, pero sí sé el valor comercial que tienen nuestros datos. El perfecto ejemplo es el traductor de Google que se alimenta del contenido de los usuarios, del cual se prevé que eventualmente podrá reemplazar a los traductores humanos de la forma en la que ya estamos reemplazando a las disqueras, productores de música y las casas editoriales.

En este contexto es importante crear una cultura digital ‘humanística’, o centrada en los humanos. No es solo pensar en innovación, sino en innovación que nos beneficie a largo plazo. El emprendimiento nacional es necesario para eso, al igual que legislar para proteger a los consumidores, pero más que todo es tener conciencia sobre qué servicios utilizamos, qué configuraciones de privacidad y concientizarnos sobre el valor de nuestra información personal.

Tenemos que tener en cuenta las consecuencias del uso tecnológico y ser participantes activos de las decisiones que se toman a niveles de las compañías que utilizamos. ¿Tiene sentido que desde Estados Unidos se decida qué hacer con nuestros datos?, ¿deberíamos estar pidiendo más de nuestros legisladores en cuanto al ingreso de compañías extranjeras?

A nivel personal hay varias medidas que se pueden tomar, pero son reaccionarias, incómodas y un poco alarmistas, como las de la profesora de Stanford. Existen varias organizaciones como accessnow.org o el Electronic Frontier Foundation, y aquí en Colombia RedPaTodos, que han recopilado información sobre el tema.

 

 

Un cruel e involuntario algoritmo — diciembre 29, 2014

Un cruel e involuntario algoritmo

Me tocó por fin ponerme a ver el SlideShow de mi año.

“Este año ha sido fabuloso. Gracias por haber formado parte de él”. ¡Mi año! ¡Resumido! Lo vi pero no lo quise compartir. Y eso es por qué no quise mirar el de nadie más… Esto es sólo otra forma de comparase con los demás, pero todo resumido. De todas las aplicaciones obsoletas que he visto en Facebook en los diez años que lo he tenido, esta va en la lista de las peores.

El final del año trae una época instrospectiva.  Queremos evaluar cuantas de nuestras metas cumplimos, qué queremos mejorar el próximo año y demás. Pero ya que las redes en general son selectivas en cosas buenas y malas que nosotros mismos hemos resaltado. Tiene poco de introspectivo. SI acaso, es el año que le dijimos a los demás que tuvimos.

Facebook tuvo que pedir perdón al gurú de internet Eric Meyer, cuya hija murió el 12 de junio por causa de cáncer. El algoritmo agarró la foto y la volvió la protagonista de la celebración digital. Aquí una traducción por El Pais del blog que escribió Meyer. 

“¡Eric, así ha sido tu año!”. Una foto de mi hija, que ha muerto. Que murió este año. Sí, mi año tenía ese aspecto. Muy cierto. My año se parece a la ausente cara de mi hijita. (…) Y ya sé, por supuesto, que no es algo deliberado. Este algoritmo involuntario y cruel es el resultado de un código que funciona en la inmensa mayoría de los casos, recordando a la gente lo más maravilloso de sus años, mostrando selfies en una fiesta o una ballena desde un bote de pesca o del puerto en su casa de vacaciones. Pero para los que hemos vivido la muerte de nuestros seres queridos, o hemos pasado mucho tiempo en el hospital, o hemos vivido un divorcio o perdido el trabajo o vivido cualquier crisis, puede ser que no queramos mirar de nuevo este año”.

En mi caso, los primeros cuatro meses del año estuve un poco en crisis existencial antes de encontrar trabajo e intentando re-adaptarme a la ciudad de mi infancia. Todo el proceso fue abrumador: he vivido en muchos sitios pero no hay como el sentirse tan fuera de lugar en la ciudad que se supone que debería sentirse propia. Pero según Facebook, esos meses fueron no existentes.La presentación saltó directamente de Navidad a el mundial de fútbol. Nadie quiere publicar cosas como “ando perdido” o “me hace falta mis amigos” o “¡wooow que desocupe!” Al final de cuentas, por lo menos para mi, Facebook no está muy lejos de LinkedIn. Tengo a la gente que trabajó conmigo, que hizo la maestría conmigo… No me hace sonar bien, y por ende no ayudaba al proceso de búsqueda.

Entonces nuestras vidas digitales se ven resumidas no sólo a lo que se ve, si no lo que no se ve. Siempre noto cómo la gente borra todas las fotos de ellos con sus exes cuando terminan… Borrando toda huella de la existencia de la relación. También me pregunto si Facebook incluye en eso cosas borradas. Lo más seguro es que no.

Lógicamente estas cosas van a pasar siempre que se utilice un algoritmo para todos los casos; aunque nuestro amigo Jason Larnier prediga unos algoritmos que hayan aprendido tanto de los humanos que puedan reemplazarnos completamente, esta ocurrencia demuestra lo lejos que nos encontramos todavía. La empatía y la discreción son cosas tan contextuales que todavía no sabemos cómo podrán los algoritmos entenderlas por completo. Existe el “sentiment analysis,” y si Facebook se hubiera puesto en la tarea de utilizar algo por el estilo podrían identificar el sentimiento de pérdida que venía asociada a la foto de la hija de Meyer.

Facebook va a empezar a cobrar, y ya era hora — diciembre 27, 2014

Facebook va a empezar a cobrar, y ya era hora

Lo que sabíamos que iba a pasar, bueno, ya llegó por fin. Los que trabajamos en esto ya nos habíamos dado cuenta: El alcance orgánico en Facebook ya ha disminuido en la mayoría de las marcas. Pero en enero, Facebook planea hacer un cambio aún más sustancial a su algoritmo (es decir dejara de usar EdgeRank), disminuyendo significativamente el alcance orgánico para cualquier contenido de Facebook que se considere promoción. Si parece un anuncio, será necesario pagar para que el contenido aparezca en el “news feed” de sus seguidores. 

Facebook informa que un promedio de 1.500 historias se generan cada vez que alguien abre su cuenta. De ellos, sólo aparece un promedio de 300 a la vez. Su algoritmo es el factor decisivo en cuanto a qué historias ves. Los filtros se basan en factores relativos a lo que cada usuario le gusta, sus clics, artículos en los que han comentado, etc.

Recientemente, a través de una encuesta,  Facebook encontró que los usuarios querían ver más historias de amigos y las páginas que les interesan, y menos contenido promocional. Esto, sin embargo, no hablaba solamente de anuncios. Esto significaba mensajes que intentaban venderles cosas de las páginas que ya seguían.  Así que en respuesta a esto, Facebook ha alterado su algoritmo para filtrar las “publicaciones excesivamente promocionales.”

La pregunta que nos estamos haciendo todos es como van a hacer para decidir que es promocional, y que no. Los que trabajamos como proveedores de contenido, sea una publicación, un blog o televisión, tenemos valor agregado que ofrecerle a nuestros seguidores. Pero… una aerolínea? De qué podría hablar EasyJet si no es de sus promociones?  Esto es excelente desde el punto de vista de UX (experiencia del usuario) pero para los negocios, varias cosas van a cambiar.

1. Se acabó la dicha: Negocios ya tendrán que ver la importancia de las redes y dejar de verlo como algo extra, y gratis. Hay que tener presupuesto para redes, punto.

2. Hay que dar valor agregado: Esto la verdad aplica tanto a la publicidad tradicional como en social, pero es importante recordar que hay dar una razon para que el contenido no sea etiquetado como publicitario por Facebook. Mas nos vale que en vez de un “compre” haya un video interesante, un dato curioso o un infográfico.

3. La creatividad paga: Logra un buen post orgánico, o paga por uno publicitario. Ambos cuestan, pero uno seguramente funcionara mejor que el otro. Facebook lógicamente quiere ganar mas dinero, pero también la idea es mejorar la experiencia de sus usuarios. El buen contenido cuesta, pero se esta volviendo la unica opción.

4. Conoce a tu público: Contenido y publicidad han tenido una tensión eterna, desde la época principiante de la prensa escrita. Pero ahora mas que nunca es importante mirar los números y darse cuenta a que le va mejor. Hay que pensar en las redes como una forma de mantener a tu red, o “network” en vez de clientes potenciales. Si son “fans” de tu marca, tienes que mantenerlos, no bombardearlos con mas publicidad. Para eso esta la publicidad paga, y eso parece que seguirá igual.

5. Optimiza: Es hora de pararle muchas mas bolas a lo que escribes en Facebook. No mas pendejadas ni ruido… Es hora de mirar muy bien las metricas y planear todo mucho mas. La competencia aumento, a darse garra.

Colombian man condemned to 18 months of jail time for an online comment — julio 20, 2014

Colombian man condemned to 18 months of jail time for an online comment

In an unprecedented ruling, Gonzalo Lopez was sentenced to 18 months imprisonment and a fine of 9.5 million pesos (approximately $5000 USD) for making a comment in the online edition of the local newspaper El Pais Cali. The comment went something like this:

“With such a rat like Escalante, even Club Colombia and Comfenalco fired her for misconduct… What can you expect? A thief catching thieves? Bah!”

He was referring to Gloria Lucia Escalante, former Administrative and Human Resources manager of the local utility company. Escalante then sued the anonymous commenter for libel, but the municipal court did not concede her point since there was no way to identify the anonymous commenter. Yet Escalante later provided electronic tracking evidence that pointed to Gonzalo Lopez, plus some other testimonies. Cali’s High Court ruled against the defendant.

The law states that:

Article 220. Libel. The other person that makes dishonorable accusations shall be liable to imprisonment of one (1) to three (3) years and a fine of ten (10) to one thousand (1,000) minimum monthly wages.

Other cases due to online comments

The online publication Pulzo (in Spanish) does a good recap of recent cases around the world in which people were arrested for online comments with different levels of severity. Many have been for direct threats, but more than one has been for “distasteful” opinions. The most recent example of this happened in the UK when a teacher was stabbed to death by a student. Twenty-one-year-old Jake Newsome posted on his Facebook page:

“Personally I’m glad that teacher got stabbed up, feel sorry for the kid… he shoulda pissed on her too”. He got six weeks of prison time.

This is going even further than the Lopez case, given that there was no libel and no physical threat whatsoever; the police arrested and charged Newsome under the 2003 Communications Act with having sent “by means of a public electronic communications network a message or other matter that is grossly offensive or of an indecent, obscene or menacing nature”. Various human rights and free speech organizations, including Index on Censorship, have voiced their concerns over these types of arrests based on outdated laws. Yet at what point does offensive become “grossly offensive” is entirely subjective. Maybe it had to do with the fact that it got shared 2000 times.

The Streissand Effect

The “Streisand effect” is the phenomenon whereby an attempt to hide, remove, or censor a piece of juicy information has the unintended consequence of publicizing it more. The term was coined after what happened when Barbara Streisand sued a tabloid for libel. We can only wonder how much of a Streisand effect the Lopez comment had once he had been sued for it. Escalante is now known at a national level for sending a man to jail for calling her a thief on a news site comments section.

Colombia’s Supreme Court rejected Lopez’s appeal; they sought to set precedent with the case, stating that even though it was a comment, it had extensive reach in social media at “very high levels”, injuring the image and reputation of the plaintiff. Yet of course, it reached those levels because of the suit itself. Lopez originally argued that the comment had only been read and acknowledged by Escalante, but after a prolonged legal battle, the comment became well known throughout the web and traditional media.

Is it right to jail someone for commenting on a news site or a social media site?

There are various issues to consider. First is whether a comment can be considered an accusation, or by default, an opinion. If this ruling had happened earlier in the year, quite a few politicians could have been put in jail for the amount of libellous tweets made during the June presidential election.

Another point is the legitimacy and enforceability of libel law in informal, commenting online spaces. It seems unrealistic to apply the same level of severity from traditional media to the individual comment. What is particularly interesting though, is that in Colombia, libel is considered a criminal and not a civil offense. Giving a year and a half of jail time for such a thing is likely to bring strong repercussions from civil society and freedom of speech activists. If he had said: “my opinion is that she mismanaged money” instead of calling her a thief, would the suit have been dismissed?

We can also not disregard the “tracking” that was done by a private lawyer and not law enforcement to find out his identity. That is an entirely separate Pandora’s box.

In conclusion, if Lopez had said this comment in a bar and someone called the police, they would have disregarded it and told them to go away. There must be some debate in regards to what makes a comment worthy of prosecution. Should libel, harassment, threats, false alarms and disrespectful comments be placed in the same echelon? It is also unrealistic to expect the general public to be as versed on the subject as the lawyers hired by newspapers.

Some could make a case that arrests of people who pirated music did not dissuade the great majority of people from continuing to do so, therefore this could have no effect whatsoever on free speech in Colombia. It does nonetheless bring into discussion the magnitude of the penalty for those who end up prosecuted. Online participation in forums and comments on traditional media sites are already unusually low in the country, and particularly filled with offensiveness and personal attacks. But now, instead of going through the hassle of trying to technically make their comment an “opinion”, Colombians may abstain from commenting at all.

Los robots que remplazan periodistas — abril 2, 2014

Los robots que remplazan periodistas

Ken Schwencke se despertó el 17 de Marzo a las 6:25 al sentir un temblor. Schwencke, a quien conozco desde nuestros días de estudiantes de periodismo en la Universidad de la Florida, trabaja para el periódico “Los Angeles Times”. Al prender el computador se encontró con el artículo ya escrito: sólo tuvo que hacer click y publicarlo.

Quakebot, creado en el LA Times, es un programa de software que contiene un algoritmo conectado al U.S. Geological Survey. Se activa con temblores de más de cierto impacto. Quakebot está programado para extraer la información necesaria del reporte del USGS e introducirla en un artículo pre-escrito.

El perpetuo miedo de las máquinas apoderándose de trabajos tradicionalmente humanos ha permeado la ciencia ficción casi tanto como los aliens. Sólo hay que pensar en Minority Report, o en The Matrix. En el libro de Jaron Lanier, “Who owns the future?”(A quién pertenece el futuro?) el futurólogo nos explica como al igual que la revolución industrial acabó con muchos trabajos de fabricación y agricultura, la revolución digital acabará no solo con trabajos tradicionales, sino que los automatizará. Larnier dice que solo hay algunas “sirenas” que serán los pocos con todo el poder (ejemplo Google y Facebook) mientras el resto de las personas se quedan sin empleo, obsoletos. Distopía de ciencia ficción absoluta.

Lo estamos empezando a ver ya con los trabajos creativos. La primera industria afectada fue la de la música y el entretenimiento; las casas disqueras como tal, los agentes, etc. se ven rápidamente remplazados por Napster, los DJs amenazados por los algoritmos de Pandora y Spotify, los editores remplazados por Google news, las casas editoriales por Amazon. Pero a decir verdad, hasta ese punto se seguía recolectando datos de usuarios para hacer recomendaciones.  Ya leí que los abogados también están cerca de poder ser reemplazados.

En el caso de los periodistas, el papel de ser los primeros en proveer información,  la “chiva”, ha mutado drásticamente en los pasados veinte años. Ya nadie se entera de algo por medio de un periódico. El rol del periodista pasa de ser reportero a analista, de anunciante a interpretador. En esta entrevista, el profesor Noam Lemelshtrich Latar, del Sammy Ofer School of Communications en Herzliya, Israel, discute como los robots se van a ir apoderando de la parte mas “fácil” de las noticias, y esto logrará que existan “muchos menos periodistas, pero también serán mejores.” Los robots y algoritmos tienen la habilidad de procesar información a altas velocidades, encontrar correlaciones, y encontrar patrones e información a un nivel mucho más alto que los periodistas tradicionales. Esto, según el, mejorará  drásticamente el nivel de periodismo. Pero, el mismo admite, es mucho más barato tener un robot que pagarle a un buen reportero.

Vean la entrevista con del profesor con Wharton:

 

 

 

Geografías del Internet: Por qué los colombianos no contribuimos a Wikipedia? — febrero 11, 2014

Geografías del Internet: Por qué los colombianos no contribuimos a Wikipedia?

Hay un desbalance de información. Eso nunca ha sido noticias. Con las mas grandes e importantes universidades situadas en Estados Unidos o Europa, la realidad es que el conocimiento se había concentrado, hasta finales del siglo 20, en donde hubiese quien publicara.

Hoy en día, se va igualando el terreno. Pero como mi profesor en Oxford Mark Graham notó, la inequidad de contribución a la mas importante recopilación de información de este siglo, viene desproporcionadamente de países desarrollados.

Mapa por: Information Geographies del Oxford Internet Institute
Mapa por: Information Geographies del Oxford Internet Institute

Si miramos este mapa hecho por el en pueden verse desigualdades extremas. Por ejemplo, hay muchos mas artículos en Wikipedia sobre Antártica (7,800 hasta la fecha del estudio) que sobre cualquier país en África o Suramérica. En este mapa de la distribución de origen de artículos en Wikipedia, Colombia ni siquiera aparece! No se ve.

No encontrarse en línea es este momento, casi como no encontrase. La información ya no esta en los salones de clase, o en libros: el mundo de los mapas y enciclopedias, como los juegos Olímpicos o el mundial de FIFA, daba representación y oportunidad justa a todos los países y continentes. Pero mientras los jóvenes continúen utilizando Wikipedia como primera referencia para casi todo, sea trabajo o juego, el tener una huella digital semi-existente vuelve en eso el país: semi-existente.

Es importante notar el desbalance, para intentar corregir el hecho. Todo el mundo sabe sobre algo, y no es necesario tener un alto nivel de educación para contribuir sobre temas históricos, sociales o hasta turísticos sobre el país. El conocimiento colectivo es eso, conocimiento popular.  Hay una cultura de contribución que existe en muchos otros países, y me pregunto de que sirve tener una alta penetración de Internet en Colombia si nadie por fuera puede ver que existimos.

Aqui esta la metodologia  del estudio:  El muestreo se hace con Geotagging.

 

Build your own eco-friendly classroom — diciembre 9, 2011

Build your own eco-friendly classroom

Finally! We are live with our site. It’s a soft launch for now, and soon enough we will commence the hunt for possible contributors who wish to share their eco-knowledge with communities around the world.

 

What we want you to achieve with our site:

1. Follow our tutorials and build your own Eco-friendly classroom

2. Contribute your knowledge, whether it’s how to build a water-harvesting tool or a pedal-powered energy source,  in the form of easy-to-follow tutorials so others can replicate your great ideas.

3. Let us know how and when you have used our site to build projects in your community. We can learn from each other!

We want to thank the Youth Innovation Fund for choosing our project and believing in its potential. We also want to thank Anahuac University, their volunteers, Ana Ceci and Yuni for their great work in building the classroom and getting us involved. Xavi Potau for his great job building this beautiful site in Joomla.

We are still publishing tutorials from our Huixilucan prototype, so keep your eyes out for that.

Cheers!

Eco classroom. al-mo-st-the-re — noviembre 17, 2011

Eco classroom. al-mo-st-the-re

At the beginning of this year, some fellow World Bankers and I won the Youth Innovation Fund award for $11.000.  I should have been writing updates of what was going on as the process has gone on,  specially because y’all keep bugging me about it,  but honestly, it was all so convoluted and time-consuming that I shivered at the thought of explaining it. I also think it’s relevant since it was thanks to this project that I began my interest in ICT4D, and therefore that this blog was born. See? It all comed full circle.

How did it happen?

I never thought I would be interested in doing operations work at the bank. I work in online communications, and before here, as a reporter. But the moment I heard it was the World Bank Institute that was giving the award this year, I suddenly became interested in joining my two friends in their endeavor. The requirements for the proposal were that our project should use “innovative communication technologies” to further development, and this is something I’m certainly interested in.

I had received a question on the Bank’s youth web site, youthink.bancomundial.org, which asked “cómo puedo construir un aula?” (how can I build a classroom?) We got off from there, since David Argente, good friend and working as a Junior Professional Associate in the Latin America vice president’s office, knew of a good NGO that specialized in building classrooms. And oh yeah, they were good for the environment too.

Together with David, Nishesh Mehta and Lina Karaoglanova the idea of ecoclassroom.org was conceived.  The two other winning teams have projects involving Access to Information in Sierra Leone and capacity building in Haiti.

None of us had any idea how much work it would entail until much after we actually won. Our first concern began once we realized that we had cleverly packaged two projects into one.  The building of a classroom, and the web site. The building of the classroom per se was to take place through the NGO, and we would support the training and facilitate the process. Our role ended up being bigger than that, so a part of the project we thought would be a breeze ended up being the hardest part.

We recorded the construction of our prototype in Huixquilucan, Mexico, step by step, to accrue tutorials for communities world-wide to be able to replicate the project. The wiki, which will be launched in English and Spanish at the end of November, is meant to empower communities to help themselves by sharing data and practices rather than depend on external aid. The project was showcased among the most innovative projects at the World Bank this year.

Our great back-end web producer has been great in adapting my design into a very-user friendly site, and even had the initiave of switching CMS from Tiki-wiki to Joomla, just because he was not feeling very well about the performance of the former. This is the kind of good will that I wish I could see more often from web consulting vendors.

Anyhow, I hope next time I blog we will be LIVE.  We also need to start thinking on how to convince other organizations into sharing tutorials on how to build their ideas… if you know of any good candidates, please do not hesitate and shoot me an e-mail.

India and ICT amazingness — noviembre 9, 2011

India and ICT amazingness

Those who know me know that I’ve had a slight obsession with India lately. There are various reasons for that, but the main one I believe is the inmense potential there is to make fanstatic ICT4D projects that could affect millions of people.

Why?

1. India has one of the most impressive cell phone penetration rates in the world

2. The techie knowledge and desire already exists…. and the shift is begining to go from back-end support for western companies to front-end entrepeneurship and development. Why shouldn’t all the next start-ups come from this giant?

Thomas Friedman’s Sunday http://www.nytimes.com/2011/11/06/opinion/sunday/friedman-indias-innovation-stimulus.html?_r=4 column focuses on exactly that.  He talks to the CEO of Ekgaon, one of these many start-ups whose main purpuse is not to earn money, but to make the world a better place.  I am copying it here in case you don’t have access to the NYT premium content. How that is an issue is a subject for another blog post.

Meet Vijay Pratap Singh Aditya, the C.E.O. of Ekgaon. His focus is Indian farmers, who make up half the population and constitute what he calls “an emerging market within an emerging market.” Ekgaon built a software program that runs on the cheapest cellphones and offers illiterate farmers a voice or text advisory program that tells them when is the best time to plant their crops, how to mix their fertilizers and pesticides, when to dispense them and how much water to add each day.

“India has to increase farm productivity,” explains Aditya, “but our farms are small, and advisers from the Agriculture Department can’t reach many of them. So they go for hearsay methods of planting, which leads to low productivity and soil desertification.” Using cloud computing, Ekgaon tailors its advice to each farmer’s specific soil, crop and weather conditions. Some 12,000 farmers are already subscribing ($5 for one year), and the plan is set to grow to 15 million in five years.

He also lists Forus Health, and iXiGO.com, a travel site geared to people of all income levels– whether its a cheap bus ticket from Chenai to Bangalore, or a first-class trip to Paris.  

Do you know of any other Indian start-up or tech companies that are bubbling up to take over the central arena? Should silicone valley be scared? Should social entrepeneurship be the leading drive of new tech companies, especially those conceived in developing nations?